miércoles, 15 de mayo de 2013

NUEVA FABULA DE LA TORTUGA Y LA LIEBRE




Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el conflicto de opiniones, decidieron correr una carrera. Eligieron una ruta y comenzaron la competencia.


La liebre largó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante un buen rato. Luego, al ver que había sacado muchísima ventaja, decidió sentarse debajo de un árbol para descansar unos momentos, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se quedó dormida.
La tortuga, que andaba con paso lento pero constante, la alcanzó, la superó y terminó en punta, declarándose ganadora indiscutible de la carrera.
Moraleja: "Los lentos pero constantes y perseverantes, también ganan la carrera."
 
Pero la historia no terminó aquí, sino que prosigue...
La liebre, decepcionada por haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció su grave error de subestimar a la tortuga. Se dio cuenta que por presumida y descuidada había perdido la carrera.
Si no hubiese subestimado a su oponente, nunca la hubiera podido vencer. Entonces, desafió a la tortuga a una nueva competencia. Esta vez, la liebre corrió sin descanso desde el principio hasta el fin y su triunfo fue contundente.
Moraleja: "Los rápidos y tenaces vencen a los constantes y perseverantes."
 
Pero la historia tampoco termina aquí...
Después de ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad. De la manera como estaba planteada la carrera, ella siempre perdería.
Por eso, desafió nuevamente a la liebre, pero propuso correr por una ruta distinta a la anterior. La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. La liebre no sabía nadar, y mientras se preguntaba "¿Qué hago ahora...?", la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó a su paso lento pero constante y terminó la carrera en primer lugar.
Moraleja: "Quienes identifican su ventaja competitiva (saber nadar) y cambian el entorno para aprovecharla, llegan de primeros."
 
Pero la historia tampoco termina aquí....

Pasó el tiempo, y tanto compartieron la liebre y la tortuga que terminaron haciéndose amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo.
En la primera parte, la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. Allí, la tortuga atravesó el río a nado con la liebre sobre su caparazón, y ya en la orilla de enfrente la liebre cargó de nuevo a la tortuga hasta llegar a la meta. Como alcanzaron la línea de llegada en tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción que la que habían experimentado en sus logros individuales.
Moraleja: "Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales. Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las capacidades de cada uno, no seremos completamente efectivos."
 
Coda final

Es importante advertir que ni la liebre ni la tortuga abandonaron la carrera.
La liebre evaluó su desempeño, reconoció sus errores y decidió poner más empeño después de su fracaso.
Por su parte la tortuga, al notar que la velocidad era su mayor debilidad, decidió cambiar su estrategia y aprovechar su fortaleza como nadadora, en un nuevo recorrido. Después de varias contiendas, la tortuga y la liebre descubrieron que unidas lograban mejores resultados.
La liebre y la tortuga también aprendieron otra lección vital: Cuando dejamos de competir contra un rival y comenzamos a competir contra una situación, no solo complementamos capacidades, compensamos debilidades, potenciamos nuestros recursos... sino que también obtenemos mejores resultados!
Todos tenemos carreras por delante, y hay muchas maneras de ganarlas.
Hay muchas liebres, muchas tortugas... y muchas metas que alcanzar!
 
Finalmente: "No se reúna con un grupo fácil; no le harán crecer. Vaya donde sean muy altas las exigencias y las expectativas de desempeño".

martes, 14 de mayo de 2013

¿QUÉ TESORO BUSCAS?

La historia se refiere a un individuo que se mudó de aldea, en la India, y se encontró con lo que allí llaman un maestro.

Este es un mendicante errante, una persona que, tras haber alcanzado la iluminación, comprende que el mundo entero es su hogar, el cielo su techo y el Señor Supremo su Padre, que cuidará de él. Entonces se traslada de un lugar al otro. Tal como tú y yo nos trasladaríamos de una habitación a otra de nuestro hogar.  

Al encontrarse con el maestro, el aldeano dijo:

- ¡No lo puedo creer! Anoche soñé con usted. Soñé que un ser supremo me
decía: "Mañana por la mañana abandonarás la aldea, hacia las once, y te encontrarás con este maestro errante - y aquí me encontré con usted.
- ¿Qué más le dijo el Señor? Pregunto el maestro.

Me dijo:

- Si el hombre te da una piedra preciosa que posee, serás el hombre más rico del mundo... ¿Me daría usted la piedra?

Entonces el maestro revolvió en un pequeño zurrón que llevaba y dijo:

- ¿Será esta la piedra de la cual usted hablaba?

El aldeano no podía dar crédito a sus ojos, porque era un diamante, el diamante más grande del mundo.

¿Podría quedármelo?

- Por supuesto, puede conservarlo; lo encontré en un bosque. Es para usted. Siguió su camino y se sentó bajo un árbol, en las afueras de la aldea. El aldeano tomo el diamante y que inmensa fue su dicha. Como lo es el día en que obtenemos algo que realmente deseamos.

El aldeano en vez de ir a su hogar, se sentó bajo un árbol y permaneció todo el día sentado, sumido en meditación.
Al caer la tarde, se dirigió al árbol bajo el cual estaba sentado el maestro, le devolvió a éste el diamante y dijo

- ¿Podría hacerme un favor?

- ¿Cuál? le pregunto el maestro.

- ¿Podría darme la riqueza que le permite a usted deshacerse de esta piedra preciosa tan fácilmente?...

sábado, 4 de mayo de 2013

ACTUAR POR EL IMPULSO


Dos voces
P
uede que te sorprenda pero: tus pensamientos no son siempre tuyos.

Siempre hay dos voces en tu cabeza: la voz ruidosa que pertenece a la fuerza de todas las cosas negativas y la voz que es el susurro de tu alma.

Uno de los secretos para ser proactivos en la vida es saber que, aunque no siempre tenemos el control sobre nuestros pensamientos, sí tenemos el control sobre cuál recibirá nuestra energía.


Actuar por el impulso

No existe un libro de reglas sobre cómo convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos porque el proceso de cada persona es diferente.

Por ejemplo, si una persona discute y confronta de manera regular, puede que necesite aprender sobre la paciencia y el compromiso. Aquel que resiste la confrontación a toda costa puede necesitar aprender cómo expresar sus ideas y defenderse.

Nos volvemos más evolucionados al resistir la necesidad de actuar por el impulso.


El verdadero cuidado

Una vez, un prominente alcalde le acreditó al Rav Brandwein (el maestro de mi padre) el haberlo inspirado para que dejara de fumar.

Lo más interesante es que el Rav Brandwein nunca mencionó los peligros de fumar; nunca juzgó al alcalde, ni siquiera le dijo que dejara de hacerlo. Simplemente el alcalde sintió tal preocupación y cuidado del Rav Brandwein que fue suficiente para hacer que dejara de fumar en el acto.

El verdadero cuidado no siempre se trata sobre dar charlas o consejos. El verdadero cuidado es dar a las personas el espacio para que atraviesen sus propios procesos y reconozcan cuándo es el momento para cambiar.

Yehudá Berg



EL ÁRBOL DE LOS PROBLEMAS





U
n carpintero me había contratado para que le ayudase a reparar una vieja granja, y ya habíamos terminado nuestro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se había estropeado y había perdido más de una hora de trabajo en intentar arreglarla, por otro lado su viejo camión se negaba a arrancar.

Mientras lo llevaba a su casa en mi coche, el carpintero se sentó en silencio. Una vez llegamos a su casa, me invitó muy cordialmente a pasar a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo unos instantes frente a un pequeño árbol, tacando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando la puerta se abrió ocurrió una sorprendente transformación, su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su amada esposa. Luego de compartir un refresco con ellos, el carpintero me acompaño a mi coche, y al pasar por el pequeño árbol, sentí la curiosidad de preguntarle acerca de lo que había hecho hacia unos instantes antes de entrar.

¡Oh! - Exclamo con determinación - Ése que ves allí es mi árbol de los problemas. Como se que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, no significa que dichos problemas me los tenga que traer a casa. Lo que es seguro que los problemas no pertenecen ni a mi casa, ni a mi esposa y mucho menos a mis pequeños hijos.  Así que cada día que vuelvo, justo antes de entrar en caso cuelgo todos mis problemas en el árbol. Luego, por la mañana, los recojo otra vez. Lo divertido es - exclamo sonriente - que cuando salgo por la mañana a recogerlos, ni remotamente hay tantos problemas como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.

lunes, 15 de abril de 2013

LA FUERZA DE LAS CREENCIAS



Suena insólito, pero el paracaídas se inventó más de un siglo antes que el avión. En 1785, el francés Jean Pierre Blanchard construyó el primer paracaídas con cúpula de seda ¡y se podía empacar! Las ideas sobre este útil artefacto venían de los chinos, Da Vinci y otros creativos. El paracaídas es un buen símbolo de las creencias, porque se necesita una fe firme para confiar y saltar al vacío. Por eso, dicen que lo ideal es que cada persona doble su paracaídas y esté seguro de que todo está bien.

Sin embargo, la duda se asoma por algún resquicio y tener fe es dominarla e ir más allá. La fe no es de certezas, no, se mueve en el vasto espacio de la incertidumbre. Creer es aplacar la duda y el miedo con una firme confianza en ti, en Dios y en los otros, o sea una fe triple.

Hoy, es un buen día para que examines si te mueven creencias motivadoras o te frenan creencias limitantes. De tu sistema de creencias depende todo lo que haces o dejas de hacer. Una fuente de energía para reforzar las creencias positivas es repetir con frecuencia afirmaciones como esta: "Dentro de mí están las respuestas que busco afuera, porque Dios siempre mora en mi corazón".

Lo que necesito es aquietarme y cifrar mi felicidad en ser, no en tener; en servir, no en dominar. Mi vida es una aventura fascinante si cuento mis dones, me amo y acepto a todos como son.

Hay tropiezos y días tormentosos; sin embargo, lo que veo como un mal es solo una oportunidad y una lección. Como dice el tenor Andrea Bocelli: "la ceguera me ha enseñado muchas cosas y no es un castigo, sino un reto". Es cierto, gracias a la noche apreciamos el día, y las plantas son más fuertes si hallan resistencia.

Decido quererme, expulso las dudas y las quejas, y encuentro gozo en una gratitud constante. Estoy en paz con Dios y con la vida, el amor es mi riqueza, y el servicio, mi alegría.

Asimila algo sabio de una tribu norteamericana: "elige bien qué historia cuentas de tu vida, porque eso será lo que vivirás". Según esa sapiencia, lo que tú vives contando de ti mismo es lo que termina haciéndose realidad. Esto llama mucho la atención, ya que es lo mismo que dice la neurolingüística sobre las metáforas de la vida.

Terminas siendo el profeta de tu propio existir con base en el símbolo o la metáfora que eliges. Por eso, vive fatigado el que ve la vida como una lucha y vive feliz el que la ve como una gran aventura. Anda enredado el que en todo ve un sacrificio y avanza animoso el que mira la vida como un gran desafío. Siempre estará amargado quien vive diciendo "la vida es tan complicada", injusta o absurda.

Sí, elige bien tu historia y tu metáfora porque te dan una actitud que crea la realidad, como lo muestra una película memorable: La vida es bella.

Dedícate a conocer las creencias que te condicionan, borra las que te bloquean y afianza las que te impulsan. Eres lo que crees, lo que piensas y lo que afirmas.

Gonzalo Gallo G.


 

martes, 19 de marzo de 2013

UN TRIUNFADOR

Cuando un triunfador comete un error, dice: "Yo me equivoque" y aprende la lección.
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa" y se la hecha a otros.


Un triunfador sabe que la adversidad es el mejor de los maestros.
Un perdedor se siente una víctima ante la adversidad.

Un triunfador sabe que el resultado de las cosas depende de él.
Un perdedor cree que la mala suerte sí existe.


Un triunfador trabaja muy fuerte y se genera mas tiempo para sí mismo.
Un perdedor esta siempre "muy ocupado" y no tiene tiempo ni para los suyos.

Un triunfador enfrenta los retos uno a uno.
Un perdedor le da vueltas y no se atreve a intentarlo.

Un triunfador se compromete, da su palabra y la cumple.

Un perdedor hace promesas, no asegura nada y cuando falla solo se justifica.

Un triunfador dice: "Yo soy bueno, pero voy a ser mejor".

Un perdedor dice: "Yo no soy tan malo como lo es mucha otra gente".

Un triunfador escucha, comprende y responde.

Un perdedor solo espera hasta que le toque su turno para hablar.

Un triunfador respeta a aquellos que saben más que él y trata de aprender algo de ellos.

Un perdedor se resiste con aquellos que saben mas que él y solo se fija en sus defectos.

Un triunfador se siente responsable por algo más que su trabajo solamente.

Un perdedor no se compromete y siempre dice, "Yo sólo hago mi trabajo"

Un triunfador dice, "Debe haber una mejor forma de hacerlo..."

Un perdedor dice, "Esta es la manera en que siempre lo hemos hecho".

Un triunfador es parte de la solución.
Un perdedor es parte del problema.


Un triunfador se fija en "cómo se ve la pared en su totalidad".
Un perdedor se fija "en el ladrillo que le toca colocar".


¡Saludos, TRIUNFADOR!

martes, 5 de marzo de 2013

EL PICADOR DE PIEDRA


 
Cuenta la leyenda que un humilde picador de piedra vivía resignado en su pobreza, aunque siempre anhelaba con deseo convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día expresó en voz alta su deseo y cuál fue su sorpresa cuando vio que éste se había hecho realidad: se había convertido en un rico mercader.

Esto le hizo muy feliz hasta el día que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces pidió de nuevo ser así y su deseo le fue también concedido. Al poco tiempo se cercioró de que debido a su condición se había creado muchos enemigos y sintió miedo.

Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, pensó que el manejo magistral de un arte de combate le garantizaría la paz y la indestructibilidad. Así que quiso convertirse en un respetado samurai y así fue.

Sin embargo, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos habían aumentado en número y peligrosidad. Un día se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: "él si que es superior, ya que nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡ Quiero ser el sol !".

Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa y así era como realm
ente le gustaría ser.

Así, se convirtió en nube, pero al ver cómo el viento le arrastraba con su fuerza, la desilusión fue insoportable. Entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ ella sí que es realmente fuerte: quiero ser una roca ! Al convertirse en roca se sintió invencible porque creía que no existía nada más fuerte que él en todo el universo.

Pero cuál fue su sorpresa al ver que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que era en un principio.

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