lunes, 18 de febrero de 2013

NOSOTROS Y NUESTROS HIJOS





Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo.

- No olviden venir a la reunión, es obligatoria - fue lo que la maestra escribió en el cuaderno del niño.

- ¡Pues qué cree la maestra! ¿Cree que podemos disponer del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera qué importante era la reunión que tenía a las 8:30 a.m., de aquí dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!...


Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente estaba pensando cómo resolver lo de ése negocio, probablemente podríamos comprar una nueva televisión con el dinero que recibiría.- ¡Juan Rodríguez!... escuché a lo lejos. ¿No está el papá de Juan Rodríguez? dijo la maestra.

- ¡Sí, sí, aquí estoy! Contesté pasando a recibir la boleta de mi hijo. Regresé a mi silla y me dispuse a verla.


- ¿Para esto vine? ¿Qué es esto?...


La boleta estaba llena de seis y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones de mi hijo.
De regreso a la casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba... ¡si le doy todo! ¡Nada le falta ¡Ahora sí le va a ir muy mal!... Me estacioné y salí del carro, entré a la casa, tiré la puerta y grité:

- ¡Ven acá Juan!
Juan estaba en su recámara y corrió a abrazarme.

- ¡Papi!...


- ¡Qué papi, ni que nada!- Lo retiré de mí, me quité el cinturón y lo castigué dos veces, al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. ¡Y te me vas a tu cuarto! - terminé.


Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.
Mi esposa no dijo nada, solo movió la cabeza negativamente y se fue...Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa me entregó otra vez la libreta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco y me dijo: Léela despacio y después toma tu decisión...

Ésta decía así:
Boleta de calificaciones para el papá


TIEMPO QUE LE DEDICA A SU HIJO

CALIFICACIÓN

1. En conversar con él a la hora de dormir

6

2. En jugar con él

6

3. En ayudarlo a hacer su tarea

7

4. En salir de paseo en familia

6

5. En contarle un cuento antes de dormir

6

6. En abrazarlo y besarlo

6

7. En ver televisión con él

7

- ¡Él me había puesto seis y sietes, a mí! Yo me hubiese calificado con menos de cinco... Me levanté y corrí a la habitación de mi hijo, lo abracé y lloré... Quería regresar el tiempo, pero era imposible...

Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por sus lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo:

- ¡Te quiero papi! Cerró sus ojos y se durmió.



PUESTO DE VENTA

Erase una vez un hombre que vivía muy cerca de un importante cruce de caminos. Todos los días a primera hora de la mañana llegaba hasta allí donde instalaba un puesto rodante en el cual vendía bocadillos que él mismo horneaba.

Era sordo, por lo tanto no escuchaba la radio, no veía muy bien.
Entonces ni un solo día leía diarios, ni veía televisión pero eso si... vendía exquisitos bocadillos.

Meses después alquiló un terreno, levantó un gran letrero de colores y personalmente seguía pregonando su mercancía, gritando a todo pulmón: ¡Compre deliciosos bocadillos calientes! Y la gente compraba cada día más y más.

Aumentó la compra de insumos, alquiló un terreno más grande y mejor ubicado y sus ventas se incrementaron día a día. Su fama aumentaba y su trabajo era tanto que decidió llamar a su hijo, un importante empresario de una gran ciudad, para que lo ayudara a llevar el negocio.

Al llamado del padre su hijo respondió: ¿Pero papá, no escuchas la radio, ni lees los periódicos, ni ves televisión? Este país está atravesando una gran crisis, la situación es muy mala, no podría ser peor.

El padre pensó: ¡Mi hijo trabaja en una gran ciudad lee los periódicos y escucha la radio, tiene contactos importantes... debe saber de lo que habla!

Así que revisó sus costos, compró menos pan y disminuyó la compra de cada uno de los ingredientes, dejando de promocionar su producto. Su fama y sus ventas comenzaron a caer semana a semana.

Tiempo después desmontó el letrero y devolvió el terreno. Aquella mañana llamó a su hijo y le dijo:

-¡Tenías mucha razón, verdaderamente estamos atravesando una gran crisis!

EL BARQUERO INCULTO

Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomo una barca. Valiente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surco el cielo y el joven pregunto al barquero:

- Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?
- No, señor - repuso el barquero
- Entonces, amigo has perdido la cuarta parte de tu vida.

Pasados unos minutos, la barca se deslizo junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven pregunto al barquero:

- Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?
- No señor, no sé nada de plantas.
- Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida - comentó el petulante joven.

El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:

- Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas. ¿Sabes por cierto, algo de la naturaleza del agua?
- No señor, nada sé al respecto. No sé nada de estas aguas ni de otras.
- ¡Oh, amigo! exclamó el joven-. De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:

- ¿Señor, sabes nadar?
- No, repuso el joven.
- Pues me temo señor que has perdido toda tu vida.

ALGO MUY GRAVE SUCEDERÁ EN ESTE PUEBLO...

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno con una expresión de preocupación en su rostro. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:

- No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.


El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

- Te apuesto un peso a que no la haces. Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Y él contesta:

- Es cierto, pero me he quedado preocupado por algo que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a sucederle a este pueblo.
Todos se ríen de él, y el que se ganó su peso regresa a casa, donde está con su mamá. Feliz con su dinero dice:- Le gané este peso a Dámaso de la forma más sencilla porque es un tonto.

- ¿Y por qué es un tonto?
- Porque no pudo hacer una carambola sencillísima preocupado porque su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.


Y su madre le dice:

- No te burles de los presentimientos de los mayores porque a veces se hacen realidad...

Una pariente oye esto y va a comprar carne. Le pide al carnicero:

- Deme un kilo de carne.

Y en el momento que la está cortando, le dice:

- Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.
El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar le dice:

- Mejor lleve dos kilos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

Entonces la señora responde:

- Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos...

Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.
Llega un momento en que toda la gente en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde alguien dice:

- ¿Se han dado cuenta del calor que está haciendo?
- ¡Pero si en este pueblo siempre hizo calor! Tanto calor que los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.
- Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca hizo tanto calor.
- Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
- Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: "Hay un pajarito en la plaza". Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.

- Pero señores, siempre hay pajaritos que bajan.
- Sí, pero nunca a esta hora. Es tal la tensión de los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
- Yo que soy muy macho -grita uno- Me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve. Hasta que los demás dicen:

- Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos. Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:

- Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presentimiento y le dice a su hijo:

- ¿Viste mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?.

Este cuento fue narrado verbalmente, -y grabado-, en un Congreso de escritores por Gabriel García Márquez: "Para que vean cómo cambia cuando lo escriba", y fue publicado por la Revista Mexicana El Cuento.


REFLEXIONEMOS

¿Te imaginaste en la historia? Estamos en ella todos los días desde hace un tiempo. El efecto "bola de nieve" creo que hoy lo conocemos todos. Una persona puede ser generadora de una idea magnífica como así también ser el primer eslabón de una cadena que lleve a los demás a un estado de pánico o a un estallido general.

El hombre debe pensar antes de hablar y el receptor debe aprender también a escuchar. En la actualidad tanto el hombre como los medios de comunicación suelen atraer al público no por mostrar lo bello o el lado positivo de la vida, sino todo lo contrario. De un granito de arena en contados minutos nos encontramos con un médano. Sucede en la familia, en los trabajos y hoy lo vemos en los países en crisis.

Hay algo que debemos aprender de todo esto: El efecto "bola de nieve" es peligroso cuando el copo que dio lugar a la bola apunta a algo negativo. Si no tomamos ese copo, si lo desechamos antes de darle curso podemos salvar a otros de su efecto y salvarnos.

La mente es un arma poderosa. Desde diferentes medios hoy estamos expuestos a recibir información que además de desarmonizarnos, nos llenan de incertidumbre, de temor y de miedo.


Hoy más que nunca el hombre debe protegerse, debe cerrarse ante los comentarios malintencionados, debe aprender a no dejar que las malas noticias lo invadan y por sobre todo debe aprender a no temer, a no actuar en masa, a no dejarse llevar por las ideas de otro si no está de acuerdo con ellas.La mejor manera de combatir el mal, es un enérgico progreso en el sentido del bien... entonces... ¿Por qué dejamos que un copo de nieve se sume a otro y a otro y a otro si sabemos que con esa bola de nieve solo vamos a lograr algo negativo? No será hoy el momento de cambiar y de aplicar esa frase que encierra el gran secreto de cómo construir un mundo mejor.

En la familia, en los trabajos, en los países y por sobre todo en la vida hagamos crecer una bola de nieve pero que lleve paz, amor y sobre todo estrellas de esperanza para que a su paso todo se ilumine y el hombre sea cada día mejor.
Verónica Pontoriero

CENA DE NAVIDAD


En una víspera de Navidad, un exitoso hombre de negocios se apuraba a llegar a la carnicería antes de que cerraran.

- ¿Va a comprar su pavo de Navidad? - preguntó un amigo.
- No. Hot dogs - respondió el hombre.

Después explicó cómo, años atrás, un fracaso rotundo en sus negocios le había quitado toda su fortuna. Había tenido que enfrentar la Navidad sin trabajo ni dinero para regalos, y con menos de un dólar para comprar comida.

Ese año, él, su esposa y su hija pequeña dieron las gracias antes de cenar y comieron hot dogs. - Toda una jauría de ellos - rió.

Su esposa le había puesto a cada salchicha, palillos de dientes que simulaban las piernas, y pajitas para las colas y los bigotes. Su hija estaba fascinada, y contagió su alegría a todos. Después de la cena dieron gracias de nuevo por el momento más amoroso y festivo que habían tenido jamás.

- Ahora es una tradición - dijo el hombre. - Hot dogs para la Navidad, nos recuerda ese feliz día cuando nos dimos cuenta de que nos tenemos los unos a los otros; además de nuestra capacidad de reír y celebrar.

¿QUÉ HIJOS ESTAMOS CRIANDO?

Hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela. Se levantan irritados, pues se acuestan muy tarde porque están hablando por teléfono, viendo televisión o conectados al internet.

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos ponen un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar. Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles defectos a sus padres, a los cuales acusan a diario de que son anticuados.

No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo. Semanalmente hay que darles su mesada de la que se quejan a diario porque eso no les alcanza. Si son universitarios, siempre se inventan paseos de fin de semana que lo menos que uno sospecha es que regresarán con un embarazo o habiendo fumado marihuana.

Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndoles. Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de clase media que bien pudieran estar entre los 16 y los 24 años y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos, constituyen un verdadero dolor de cabeza.
¿En qué estamos fallando?

P
ara los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios; otros llevábamos al taller de costura la ropa que elaboraba nuestra madre.

Lo que le pasó a nuestra generación es que elaboramos un discurso que no dio resultado: "Yo no quiero que mi hijo pase los trabajos que yo pasé".

¿Usted por qué tiene lo que tiene? Porque le costó esfuerzo, sacrificios, y así es que se aprende a valorar los esfuerzos de los padres. Por esto no debemos acostumbrar a nuestros hijos a recibir todo por obligación.

Nuestros hijos de hoy nunca han conocido la escasez, se criaron desperdiciando. A los 10 años ya habían ido a Disney World dos veces, cuando nosotros a los 20 años no sabíamos lo que era tener un pasaporte. El dame y el cómprame siempre ha sido generosamente complacido y ellos se han convertido en habitantes de una pensión con todo incluido, (TV, Dvd, equipo de sonido, internet, comer en la cama, recogerle el reguero que dejan porque siempre se les hace tarde para salir...) luego pretendemos que tener un hogar normal y nos preguntamos ¿por qué nuestros hijos se aíslan, no comparten con nosotros? Cualquier cosa es mejor que sus padres o una actividad familiar.

¿Quién les suministro todo eso a nuestros hijos? Nosotros mismos, solitos y sabiendo que no estaba bien.

Al final se marchan del hogar en la conquista de una pareja y vuelven divorciados porque no fueron capaces de adaptarse a su nueva vida.
Recomendaciones:

L
os que tienen hijos pequeños, pónganlos los domingos a lavar los carros, a limpiar sus zapatos, y a ganarse las cosas. Dele un pago simbólico, esto puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar. Las hijas mujeres deben desde temprano aprender a manejar el hogar para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser difíciles, y porque ellas tienen una conciencia más amplia del orden y la prosperidad del hogar.

La música metálica, los conciertos, la televisión, la moda y toda la comunicación electrónica han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó, y ellos se aprovechan de nuestra supuesta desinformación para salirse con la suya.

Si hemos sido muy permisivos o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos ha quedado en manos de las empleadas domésticas, en un medio ambiente cada vez más deformante y supuestamente por nuestro cargo de conciencia de no tener mucho tiempo con ellos, lo subsanamos con cosas materiales, estamos forzados a revisar los resultados.

Nunca es tarde para cambiar, recuerda que es mejor tarde que nunca. Nuestros hijos algún día lo agradecerán.

Fuente: La Educación de las nuevas generaciones./imagen. www.bancodeimagenesgratis.com

¿POR QUE LOS PERROS SE MUEREN PRONTO?


Te has preguntado ¿por qué los perros viven menos que las personas?. Aquí la respuesta por un niño de 6 años:

Siendo un Veterinario, fui llamado para examinar a un Sabueso Irlandés de 10 años de edad llamado Belker.


Los dueños del perro, Ron, su esposa Lisa y su pequeño Shane, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro. Examiné a Belker y descubrí que estaba muriendo de Cáncer. Le dije a su familia que no podíamos hacer ya nada por Belker, y me ofrecí para llevar cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.

Hicimos los arreglos necesarios, Ron y Lisa dijeron que sería buena idea que el niño de 6 años, Shane observara el suceso. Ellos sintieron que Shane podría aprender algo de la experiencia.

Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando Belker fue rodeado por la familia. Shane se veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez, y yo me preguntaba si él comprendía lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar. El pequeño niño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad o confusión.

Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el porqué del lamentable hecho de que la vida de las mascotas sea más corta que la de los humanos.

Shane, que había estado escuchando atentamente, dijo: 'Yo sé por qué‘‘. Sorprendidos, todos volteamos a mirarlo. Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca he escuchado una explicación más reconfortante que ésta. Este momento cambio mi forma de ver la vida.

Él dijo: 'La gente viene al mundo para poder aprender cómo vivir una buena vida, como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, ¿verdad?... Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros.

REFLEXIONEMOS:
Si un perro fuera tu maestro, aprenderías:
  • Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.
  • Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
  • Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro Éxtasis.
  • Toma siestas.
  • Estírate antes de levantarte.
  • Corre, brinca y juega a diario.
  • Mejora tu atención y deja que la gente te toque.
  • Evita morder cuando un simple gruñido sería suficiente.
  • En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto, patas abiertas.
  • Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.
  • Cuando estés feliz, baila alrededor y mueve todo tu cuerpo.
  • Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.
  • Sé leal.
  • Nunca pretendas ser algo que no eres.
  • Si lo que quieres está enterrado, escarba hasta que lo encuentres.
  • Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazles sentir que estás ahí.



"La felicidad no es una meta sino un camino...disfrútala mientras la recorres"

"Más vale perder el tiempo con los amigos...
Que perder amigos con el tiempo..."

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