jueves, 8 de mayo de 2014

No lo hagas cuando discutas con tu pareja...

A lo largo de la historia, expertos han afirmado que los problemas de comunicación afectan cualquier tipo de relación, sin embargo, con la pareja hay que tener un cuidado especial a la hora de dirigirnos a ella.

El lingüista Sebastian Serrano aseguró que “el amor es una tarea de orfebrería de comunicación. Los matices cobran mucha importancia, encontrar el tono de voz, las palabras adecuadas”.
Por otro lado, la psicóloga Melissa Orlov afirmó la teoría al decir que cualquier palabra puede ser malinterpretada y aún más si la pareja se encuentra predispuesta.
La psicóloga publicó en su blog las siguientes cinco formas de comunicarse que nunca debería utilizar a la hora de discutir con su pareja:

 

1. Realizar argumentaciones demasiado largas:

 Así sea muy importante lo que se pueda decir, si se trata de algo problemático es mejor ser conciso para no sofocar a la pareja.

 

 2. Hablar de asuntos privados delante de otras personas:

 Nunca se debe discutir delante de los demás, pues el único efecto que tendrá es que la pareja malinterprete lo que se dice y se bloquee por completo.

  

3. Seguir insistiendo cuando tu pareja no responde:

 A veces se argumenta un tema y pese a haberlo escuchado, su pareja no sabrá que decirle, si esto pasa y aunque todos quieren respuestas rápido, no vuelva a repetir lo mismo. Podría preguntar ¿estás de acuerdo? o ¿qué piensas de esto?

 

4. Hacer caso omiso a los intentos de tu pareja de dejar la discusión para más adelante:

 No insista en discutir si su pareja está tratando de evitar la conversación, eso solo empeorará las cosas. Si el tema es muy importante lleguen a un acuerdo sobre el día y momento adecuado en el que hablarán.

 

5. Discutir en la cama:

 En las discusiones de pareja es importante el cuándo y el dónde. No es igual hablar en un parque que hacerlo en la cama, pues cuando se está muy cansado cualquier problema se volverá más grande.

Fuente: http://www.ntn24.com/noticias

Una verdad que duele, pero muy cierta

Durante una conferencia sobre las grandes diferencias entre generaciones, un presumido estudiante se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado cerca de él, por qué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación:

- Usted creció en un mundo diferente, realmente casi primitivo, dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor. Los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, teléfonos móviles, aviones jet, viajes al espacio. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte. Tenemos naves con energía nuclear y autos eléctricos y de hidrógeno. Computadoras con procesos de velocidad de la luz…y más.

Luego de un breve silencio el señor mayor respondió:

- Tienes razón, hijo mío; nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes... ¡ASÍ QUE LAS INVENTAMOS! Ahora, dime arrogante, ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO TÚ PARA LA PROXIMA GENERACION?"

¡El aplauso fue ensordecedor!

Los zapatos del campesino

Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones. Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias. El alumno dijo al profesor: "Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre".

Mi querido amigo - le dijo el profesor - nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre. Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo. Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar. Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato; su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda. Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.

El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas. Ahora, dijo el profesor

- ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma?

El joven respondió:

- "Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir".

Paradigma de la Riqueza

Una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que éste viera cuán pobre era la gente de campo. Pensó que así comprendería el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.
Estuvieron por espacio de un día y una noche en una granja con una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje, mientras regresaban a casa, el padre le preguntó a su hijo:

- ¿Qué te pareció el viaje? ¡Muy bonito Papá!
- ¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente?
-  ¡Si!
- ¿Y qué aprendiste?
- Vi que nosotros tenemos un perro en casa y ellos tienen cuatro.
- Que nosotros tenemos una piscina de 25 metros, pero ellos tienen un riachuelo que no tiene fin.
- Que nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio para alumbrar la noche, pero que ellos tienen las estrellas.
- Que nuestro patio llega hasta el borde de la casa, pero el de ellos tiene horizonte.
- Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, mientras que a ti y a mamá, como siempre están trabajando, casi nunca tienen tiempo para mí y apenas los veo.
 
Al terminar el relato, el padre se quedó mudo... y su hijo agregó:

- ¡Gracias Papá por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser!

Diferencia entre Cielo e Infierno

Un discípulo preguntó al maestro:

- Maestro ¿Cual es la diferencia ente el Cielo y el Infierno?

Y el maestro respondió: 

- Es muy pequeña y, sin embargo, de grandes consecuencias.

Vi un gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. En su derredor había muchos hombres hambrientos casi a punto de morir. No podían aproximarse a él, pero tenían en sus manos largas cucharas de 3 metros de longitud. Llegaban a llenarlas con el el arroz, pero no conseguían llevárselo a las bocas, porque las cucharas eran muy largas. Así, hambrientos y moribundos, juntos pero solitarios, seguían padeciendo un hambre eterna. Eso era el Infierno.

Vi otro gran monte de arroz, rodeado de muchos hombres hambrientos pero llenos de vitalidad. Tampoco conseguían llevarse el arroz a la boca porque sus cucharas también eran muy largas, pero en vez de llevarlos a la propia boca, se servían el arroz unos a otros. Así acallaban su hambre insaciable, juntos y solidarios, gozando a manos llenas de los hombres y de las cosas. Eso era el Cielo".

El Amor y La Locura

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre.

Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:

- ¿Vamos a jugar a las escondidas?

La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:

- ¿A las escondidas?... ¿y cómo es eso?

- Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRÍA dió tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar... la VERDAD prefirió no esconderse, para qué? si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse...

- Uno, dos, tres... -comenzó a contar la LOCURA.

La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, la FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos...

¿Que si un lago cristalino?, ideal para la BELLEZA. ¿Que si la hendija de un árbol?, perfecto para la TIMIDEZ. ¿Que si el vuelo de la mariposa?, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD

¿Que si una ráfaga de viento?, magnífico para la LIBERTAD... Así, la GENEROSIDAD terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El EGOÍSMO en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO... se me olvidó dónde se escondió... pero eso no es lo importante.

Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal... y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

- ¡Un millón!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Zoología... La PASION y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró la ENVIDIA y, claro, pudo deducir dónde estaba el TRIUNFO. El EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA y con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse...

Así fue encontrando a todos... al TALENTO entre la hierba fresca, a la ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del arcoiris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta al OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos... pero sólo el AMOR no aparecía por ningún sitio.

La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas... y cuando estaba dándose por vencida divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó... 

Las espinas habían herido en los ojos al AMOR; la LOCURA no sabía qué hacer para disculparse...lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra:

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA

Rompecabezas


Un científico, vivía con preocupación todos los problemas del mundo. Estaba decidido a encontrar por todos los medios una solución. Pasaba días en su laboratorio, en busca de respuestas.

Cierto día, su hijo de 7 años, invadió su lugar de trabajo, dispuesto a ayudarle a encontrar esa ansiada solución.

El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera distraer su atención.

Encontró una revista, donde había un mapa del mundo, ¡justo lo que precisaba! Con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos y se los entregó al niño con un rollo de cinta, diciendo:

- Hijo, como te gustan tanto los rompecabezas, te voy a dar el mundo en pequeños pedazos, para que lo repares.

El científico pensaba, quizás demore meses, quizás nunca lo logre, por lo menos, me dejará tranquilo por un tiempo; pero no fue así.
Pasada algunas horas, escuchó la voz del niño:

- Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. ¡No puede ser, es imposible que a su edad, haya conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes!

Levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería un trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo había sido capaz?

- Hijito, tú no sabías cómo es el mundo, ¿cómo lograste armarlo?

- Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi del otro lado la figura de un hombre. Así que le di la vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y me di cuenta que había arreglado al mundo...

"Si yo cambiara, cambiaría el mundo"

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